Careo - Semanario Brecha
Edición 1521 Suscriptores

Careo

A medida que pasaban los días y se agotaban las líneas de investigación, reduciendo las posibilidades de resolver el asesinato de Lola Chomnalez, comenzaron los reproches y cuestionamientos entre magistrados y policías respecto a cómo se había manejado el caso.

Los vecinos de Valizas en asamblea tras la muerte de Lola

Desde la justicia se cuestionó el accionar de la Policía, afirmando que se llevaba “gente al barrer” al juzgado. La misma sensación parece haber quedado en los habitantes que viven todo el año en el pueblo, quienes hablaron de detenciones “sin ton ni son” en el balneario. Un desfile indiscriminado de “indagados”, que además de enlentecer la labor de la justicia, dejó a los involucrados una marca difícil de remover: ser sospechosos del asesinato de Lola Chomnalez. Al cierre de esta edición, nueve personas habían declarado ante la jueza Marcela López, quien estaba de turno desde el inicio de la feria judicial. Entre ellas, la madrina de la adolescente y su pareja. También tres personas que conocían a una joven llamada Luna, el segundo nombre de Lola. Pero se trataba de una joven que nada ten...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2106 Suscriptores
Vecinos de Paysandú y Colón cuestionan la instalación de HIF Global

Algo huele mal en el río

Cultura Suscriptores
El hidrógeno verde y sus dilemas

Un laboratorio

Edición 2106 Suscriptores
Ante la guerra, el gobierno ajusta los combustibles antes de lo previsto y por debajo del PPI

Suba amortiguada

Edición 2106 Suscriptores
Con Thiago Ávila, de la Flotilla Sumud de ayuda a Gaza

«Si dividen a los pueblos, es más fácil dominarlos»

Edición 2106 Suscriptores
Los entresijos de la «ayuda humanitaria» a Cuba

El cuello de botella de la solidaridad