Luiz Inácio Lula da Silva lo hizo de nuevo. El primer obrero presidente de la historia de Brasil volvió a resurgir de las cenizas y logró otra epopeya que parecía imposible: en tres semanas dio vuelta el resultado y derrotó a la ultraderecha en el balotaje. Había quedado atrás de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta, con una diferencia en contra de 2 millones de votos, y terminó ganando por 4 millones: 51,79 por ciento contra 48,21 por ciento. Lo hizo acompañado de una movilización popular sin precedentes. Los jóvenes fueron la vanguardia, los ancianos salieron masivamente a votar en las condiciones más adversas y las redes sociales tuvieron un papel clave. Mientras los ojos del mundo estaban puestos en la gesta brasileña, y a menos de 48 horas de su derrota, Flávio Bolsonaro siguió el ej...
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