Esperando (quizás no) en vano - Semanario Brecha
Cultura Suscriptores

Esperando (quizás no) en vano

Para un ateo las palabras “fe”, “esperanza” y “caridad” o bien no tienen sentido en absoluto, o bien significan una cosa distinta que para los cristianos. Podría resultar sorprendente, pues, que un distinguido marxista contemporáneo, y por lo tanto un ateo, como el crítico literario inglés Terry Eagleton, se ocupe de la esperanza. Pero en realidad no sorprende.

La fe, la esperanza y la caridad son, para los cristianos, virtudes infusas: hábitos o disposiciones sobrenaturales que Dios infunde en el alma de los fieles. Aunque requieren de nuestra colaboración para su perfeccionamiento, no podríamos desarrollarlas por nuestros propios medios. No son como las virtudes humanas (la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza): frutos de nuestros propios actos y esfuerzos que la gracia de Dios eleva y purifica. No: la fe, la esperanza y la caridad son dones que no están naturalmente a nuestro alcance. Son regalos que Dios nos hace. Para un ateo, entonces, las palabras “fe”, “esperanza” y “caridad” o bien no tienen sentido en absoluto, o bien significan una cosa distinta que para los cristianos. Podría resultar sorprendente, pues, que un distingu...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2126 Suscriptores
Con el vicepresidente de Antel, Pablo Álvarez, sobre el nuevo data center estatal

Niveles de soberanía

Edición 2126 Suscriptores
El conflicto en TCP y el augurio de la esencialidad

La pulseada

Edición 2126 Suscriptores
Las negociaciones, y su contexto, para que Uruguay reciba deportados desde Estados Unidos

El gran chantaje

Edición 2126 Suscriptores
Largó la campaña en el último gran país sudamericano gobernado por el progresismo

La ola tan temida