La buena moral y las malas costumbres - Semanario Brecha
Edición 1407 Suscriptores

La buena moral y las malas costumbres

Dos de las tres protagonistas femeninas de esta película* son estudiantes universitarias que ejercen la prostitución de manera más o menos encubierta, tomando ciertos cuidados, evitando caer en las redes de los tratantes de blancas y bajo el manto psicológico de una coartada moral difícil de rebatir: “nada malo me sucederá”, “la paso bien”, “ninguno de mis principios está peligrando”. Lo hacen para ganar buen dinero, financiar sus estudios, sentirse autosuficientes y colaborar con sus familias (que de esto nada deben sospechar, pero igual sospechan) en su manutención. Ambas muchachas son jóvenes, hermosas, frescas, decididas. Una (Joanna Kulig) es una polaca rubia, grande, atrevida y voluptuosamente sexuada que está liada con un hombre rico que ha puesto un elegante apartamento a su dispos...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2121 Suscriptores
La estrategia comercial de las farmacéuticas y su influencia en las prescripciones médicas

De beneficios y otras drogas

Edición 2121 Suscriptores
Las negociaciones en torno a la rendición de cuentas

Dos votos claves

Edición 2121 Suscriptores
Las irregularidades de los Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores y el trasfondo preocupante de un país envejecido

Sin salidas a la vista

Edición 2121 Suscriptores
Mientras el mundo mira a Irán, Israel acelera sus guerras de exterminio

El «plan de paz» para Gaza en piloto automático

Edición 2121 Suscriptores
El silencioso reemplazo de China a Estados Unidos

El hegemón cansado y el tigre paciente