Madiba y Uruguay - Semanario Brecha
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Madiba y Uruguay

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En los años ochenta el nombre de Nelson Mandela no era uno de esos inocuos comodines de lo “políticamente correcto”. Los uruguayos que vivían en Angola lo sabían muy bien. Habían llegado entre 1977 y 1979 como parte de una brigada de militantes del Partido Comunista uruguayo integrada a la Misión Civil Cubana, y pronto tendieron puentes de amistad con el Congreso Nacional Africano (cna). Angola era tan importante para el cna como retaguardia de su lucha, y la ayuda militar cubana tan decisiva para debilitar al gobierno racista de Pretoria, que una vez liberado, Mandela nunca desperdició oportunidad de agradecer el apoyo de La Habana. La presencia de Raúl Castro entre los oradores principales de su funeral fue una nueva señal en ese sentido.
Por eso en la Angola de ese tiempo se vivía una dura pulseada entre el régimen del apartheid y el cna. Así fue que varias asistentes sociales de la brigada uruguaya, como Luz Díaz, pasaron por el trago amargo de ver cómo algunos de sus amigos del partido de Mandela, vecinos del mismo edificio, eran asesinados en emboscadas. O el caso, muy sonado en su momenro, de la carta bomba que mató a Jeanette, la esposa de Marius Schoon, un matrimonio de militantes blancos del cna. En la casa estaban sus dos hijos. El menor se salvó porque estaba en la cama, pero la hija de 6 años, Katryn, no tuvo esa suerte.
En su velorio estuvo Beatriz Sienra, una profesora de ingeniería que integraba la brigada de uruguayos. Al regresar a Montevideo, luego de la reapertura democrática, Sienra se trajo en su equipaje ese vínculo político y afectivo con sus camaradas sudafricanos. Así fue que junto con su esposo, el psiquiatra Fernando Rama, y otros militantes de izquierda, fundó en Uruguay el Comité de Lucha contra el Apartheid.
Una de las principales actividades de esa organización –que luego, en cierta forma, sería uno de los varios embriones que darían lugar a Mundo Afro– fue impulsar que la Universidad de la República le diera un doctorado honoris causa a Mandela. No fue fácil, ya que encontraron bastante oposición, en muchos casos por desconocimiento. Sin embargo, con el apoyo de la Federación de Estudiantes Universitarios (asceep-feuu), se concretó la resolución de la Udelar en 1988. Mandela todavía estaba en prisión y hubo que esperar casi 11 años para que en 1999 el rector Rafael Guarga entregara el diploma al embajador en Buenos Aires de una Sudáfrica ahora multirracial. Hacía un mes que Mandela había terminado su período como presidente.

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