Rugen tigres y jaguares - Semanario Brecha
Segunda vuelta electoral en Colombia

Rugen tigres y jaguares

El domingo los colombianos elegirán entre el candidato de Donald Trump, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, o el oficialista, propuesto por el presidente Gustavo Petro, Iván Cepeda. Lidera el ultra.

Seguidores del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella participan en el cierre de campaña este domingo, en Buga, Colombia. EFE, Ernesto Guzmán Jr.

Lejos de tratarse de tres semanas de discusión sobre planes de gobierno, la campaña hacia el balotaje se ha centrado en denuncias entre los candidatos. Pero, debajo del manto de descalificaciones y denuncias, dos modelos de país están en disputa. Uno es la continuidad, aunque con cambios, del primer gobierno progresista de Colombia. «El primero que hizo una verdadera reforma agraria, que realmente implementó una política que pone a tributar a los más ricos, que sacó a 4 millones de personas de la pobreza, que entregó a los soldados y la policía un salario, prestaciones sociales y pensión dignas», enumeró Cepeda, candidato del Pacto Histórico que llevó a Petro a la presidencia, en su acto final en Bogotá. El primer gobierno, agregó, «con una verdadera política ambiental» que, además, «ha reconocido pueblos originarios y comunidades afrodescendientes» y los incorporó a la gestión. Del otro lado, grandes eslóganes que prometen construir la «patria milagro», «la era del orgullo de ser colombiano», «una nación que va a dejar de sufrir porque la patria milagro significa esperanza». En seguridad, la promesa de mano dura y de declarar «objetivo militar» a todos los grupos criminales, a cuyos miembros daría «de baja como corresponde». En economía, la certeza de que «aliviaría» a los empresarios. En política internacional, la subordinación a Estados Unidos.

Los sondeos favorecen al candidato de Defensores de la Patria. La consultora Atlas Intel atribuye a De la Espriella un 50,9 por ciento y a Cepeda un 43,1. Quienes anularían el voto, votarían en blanco o aún están indecisos suman un 5,9 por ciento. Guarumo también da ganador al candidato de extrema derecha con un 52,6 por ciento, contra un 45 para Cepeda y un 2,4 anulado. El Centro Nacional de Consultoría muestra una diferencia menor, aunque De la Espriella se mantiene primero con un 48,6 por ciento y Cepeda segundo con un 44,7. En este caso, el voto en blanco se ubica en 6,7 por ciento. Solo Celag da primero a Cepeda, con un 40,8 por ciento, frente a un 39,7 de De la Espriella, un empate técnico. En esta encuesta, el voto en blanco asciende al 7,6 por ciento.

Cepeda ha reinventado su campaña tanto en forma como en contenido. Si se mira el fondo, aunque hizo en sus últimos actos un repaso por planes concretos que, de triunfar, llevaría adelante, sobre todo en el área social, el intento es debilitar a su contrincante con denuncias. A menos de diez días de los comicios, presentó tres. Informó que haría una denuncia penal contra su opositor por su presunta participación en el «saqueo del sistema de salud en la costa Caribe» por un caso que remonta a 2018, cuando De la Espriella fue abogado de Saludvida, una intermediaria entre usuarios y mutualistas que quebró en 2023. Ocho años atrás, cuando fue observada por el Estado, Saludvida contrató a De la Espriella como representante legal. Cepeda aseguró que se destinaron recursos públicos al pago de la defensa jurídica. Días antes había comunicado que lo denunciaría no solo ante la Justicia colombiana, sino ante la Corte Penal Internacional por enriquecimiento ilícito, financiación del terrorismo y concierto para delinquir por su probado vínculo con el paramilitarismo. Cepeda dijo contar con nueva documentación que podría «esclarecer» si su rival perteneció a la organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia al tiempo que la financiaba.

En cuanto a las líneas programáticas, Cepeda descartó la iniciativa de una Asamblea Nacional Constituyente –defendida en particular por Petro–, por alejarla del centro político. La oposición argumenta que es una herramienta de la izquierda para perpetuarse en el poder.

En cuanto a las listas, hizo un rebranding, es decir, una modificación de los gráficos, colores y diseños utilizados anteriormente. El respaldo de los k-popers –seguidores de famosas bandas de pop coreano– resultó en que Cepeda, las figuras que lo rodean y la militancia pasaran a utilizar como rasgo distintivo en entrevistas, actos y cartelería el gesto de formar un corazón con los dedos índice y pulgar. Además, se ha mostrado a Cepeda como una figura amigable en redes sociales y su entorno bromea con presentarlo como un candidato «sexi», al subir videos, por ejemplo, en los que se ve cómo se lo maquilla antes de las entrevistas, formas que distan mucho de la imagen de «monje tibetano» que De la Espriella le atribuyó en primera vuelta.

El ultraderechista, que se jacta de tener una familia tradicional integrada por esposa y cuatro hijos, también había acusado a Cepeda de «esconder» su vida personal. En una sociedad mayoritariamente machista, que Cepeda no hiciera gala de su esposa en cada acto era una extrañeza, dijo. Quizás por ello la antropóloga Pilar Rueda, con quien Cepeda está casado desde 2014, renunció días atrás a su puesto en la Jurisdicción Especial para la Paz para organizar sus propios encuentros y brindar múltiples entrevistas.

MIRANDO AL NORTE

En la última semana, el vínculo entre De la Espriella y la administración de Trump se ha profundizado. En los descuentos, el candidato de la derecha amplió el listado de nombres de congresistas oficialistas y cargos de gobierno de Petro enviado al subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, a quienes acusa sin prueba alguna de compra de votos para Cepeda. Trump ratificó el apoyo que había dado a De la Espriella en primera vuelta y, en su red Truth Social, escribió: «Como presidente, Abelardo tendrá un éxito rotundo al liderar a Colombia». «Abelardo se enfrentará a un marxista de izquierda radical en la segunda vuelta» y «si gana, contará con el apoyo y la fuerza total de Estados Unidos», dijo.

De la Espriella ha mantenido el tono bélico que empleó desde un comienzo contra Petro, Cepeda y la dirigencia oficialista, a la que tilda de «mafiosa». «¿Vamos a derrotar a la izquierda radical y salvar a nuestro país? ¿Vamos a defender a Colombia por la razón o por la fuerza?», le preguntó a su manada –así llama a sus votantes– al abrir su acto final en Valle del Cauca el domingo pasado.

Otra de sus iniciativas de los últimos días fue cuestionar el estado de salud de Cepeda, que en 2018 fue diagnosticado de cáncer de colon. Él, por su parte, publicó un video en el que aparece realizándose un electrocardiograma y haciendo pruebas de esfuerzo. «Tiene un corazón de tigre», dice un supuesto médico en la pieza audiovisual, aludiendo al apodo que suele acompañar al ultraderechista. Cepeda se vio obligado a presentar públicamente un certificado médico que detalla que, desde hace cuatro años, «se encuentra exclusivamente en seguimiento oncológico con controles periódicos, sin evidencia hasta el momento de nuevas recaídas ni complicaciones asociadas al tratamiento». Y su campaña contraatacó cuestionando la política ambiental de De la Espriella, que pretende volver al fracking, un método de extracción de petróleo y gas en particular devastador. Y trajo de los archivos una entrevista de 2014 en la que el actual candidato de Defensores de la Patria se ufanaba sobre cómo maltrataba a gatos en su infancia. El compañero de fórmula de De la Espriella, José Manuel Restrepo, debió montar un circo trasladándose a un páramo para explicar que el fracking lo harían «respetando el ambiente» y para difundir una plataforma de bienestar animal…

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