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Será de dios

Parece ficción. El arte, obligado, cedió paso una vez más a la religión y desde hace casi un año las instalaciones del cine Grand Prix son lugar de oración, rezos y, por qué no, algún que otro fraude, en una película que tiene al Estado como el gran ausente y al presidente de la Cámara de Diputados como actor de reparto. Pero es realidad.

Cine Grand Prix / Foto Pedro Pandolfo

El nuevo dueño del cine se llama Gustavo Páez. Es argentino y su nombre completo incluye, desde hace más de dos décadas, el término “apóstol”. Además de haber nacido del otro lado del río, fue en su país natal donde se formó y recibió el llamado a cruzar el charco. En 1997 fundó en Uruguay el Centro Familiar Cristiano (Cfc), una congregación evangélica pentecostal que integra la llamada Red Apostólica Vino Nuevo (a su vez liderada por el apóstol Guillermo Maldonado y su esposa, la profeta Ana Maldonado, quienes aseguran convertir el agua en vino). Páez también es acompañado por su esposa, la profeta Cecilia Guzmán, y si bien no promete lo mismo que su referente espiritual, los videos que sube a la nube dan cuenta de coronas de oro aparecidas milagrosamente en las dentaduras de muchos de su...

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