Un triunfo de visitante - Semanario Brecha
Destacados Suscriptores

Un triunfo de visitante

Uruguay ganó la pulseada contra Philip Morris, una de las principales tabacaleras del mundo. Y es la primera vez que los intereses sanitarios priman sobre los económicos y comerciales de las trasnacionales. La novedad habilita la ofensiva contra una industria con mala prensa y en retirada.

El fallo del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi) –un organismo que funciona en la órbita del Banco Mundial– favorable a Uruguay, en su litigio con la tabacalera Philip Morris, sienta un precedente inédito a nivel internacional. Es que la resolución del Ciadi, a diferencia de otras sentencias emitidas con anterioridad, valida las decisiones de un Estado ante los reclamos comerciales de una multinacional. “Uruguay defendió su poder soberano para dictar normas de advertencia sanitarias, prohibiendo el uso de símbolos o términos tendientes a desvirtuar la falsa sugerencia de que algunos cigarrillos son menos nocivos que otros (…) hemos probado ante el Ciadi que nuestro país, sin violar ningún tratado, ha satisfecho su irrenunciable compromiso con la d...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2113 Suscriptores
La historia de la construcción de Cerro Norte como gueto y los desafíos del plan Más Barrio

Volver al barrio

Edición 2113 Suscriptores
Las Higueras en Durazno: uno de los elegidos para el plan Más Barrio

Desde lejos no se ve

Edición 2113 Suscriptores
El trabajo de los interruptores de violencia en barrios de Montevideo

«Curar» la violencia

Edición 2113 Suscriptores
El cierre del Centro de Breve Estadía del INAU

Capurro 791

Edición 2113 Suscriptores
La oposición cubana, entre el revuelo y el fracaso

Esa explosión que no llega