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Mercenarios y vocacionales

La “agencia” no descartó ningún objetivo: partidos políticos, embajadas, sindicatos y hasta la propia Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII). El espionaje de la inteligencia militar en democracia contaba con espías diletantes, vocacionales y mercenarios, informantes que no querían serlo, y también agentes dobles.

Foto: Nancy Urrutia

El aparato de inteligencia militar, que reacomodó su funcionamiento a la nueva realidad emergente de la redemocratización –pero manteniendo inalterables los criterios estratégicos y los objetivos que venían de la dictadura–, abarcó todos los aspectos de eventuales informaciones que pudieran aportar control y poder sobre cualquier sector de la sociedad, incluso los delincuentes. La legalización de partidos políticos y la reestructura de la actividad sindical (en especial en los sindicatos de las estratégicas empresas estatales) demandó un esfuerzo de reclutamiento de informantes que derivó en un verdadero ejército de agentes, algunos de los cuales habían sido reclutados en las “especiales” condiciones de las cárceles y los cuarteles. De todas formas, el carácter mercenario del espionaje fue...

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